La apertura del mercado de trabajo alemán para especialistas extracomunitarios no tiene mucha resonancia

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Desde julio de 2013, ciertos perfiles de trabajadores cualificados de fuera de la UE tienen más fácil ser contratados en Alemania, sin embargo, hasta ahora son muy pocos los que han dado el paso.

(PA/lhn) Hace un año, desde el ministerio de trabajo liderado entonces por Ursula von der Leyen (CDU), se lanzó una nueva regulación cuyo objetivo era facilitar la entrada de trabajadores cualificados al mercado laboral alemán, que ya no tendrán que cumplir unas características especiales para obtener un permiso de residencia (en el caso del personal altamente cualificado existe un umbral salarial de 47.600€ anuales, o de 36.192€ para las áreas con escasez de personal), más allá que las de sus homólogos alemanes. Según la ex ministra, se trataba de una llamada dirigida a profesionales en un punto intermedio entre aquellos con baja o nula cualificación y los académicos, es decir, que tengan un título profesional adquirido mediante algún ciclo formativo. La liberalización de la inmigración de dichos especialistas pone a Alemania al nivel de países como Canadá.

Pero, ¿quiénes pueden beneficiarse de esta relajación de las condiciones de entrada? El programa comprende a aquellos trabajadores de fuera de la Unión Europea cuyo oficio aparezca en la relación de profesiones conocida como “lista positiva, actualizada cada seis meses, que se puede encontrar en alemán aquí. Fontaneros, especialistas en mecatrónica, cuidadores de ancianos, enfermeros y muchos otros -la mayoría oficios para los cuales es necesario un título de formación profesional dual- son bienvenidos, ya que Alemania sufre una gran escasez de estas profesiones, quedando muchos puestos desiertos. Además de pertenecer a uno de estos grupos, hay que tener una titulación equivalente a la alemana y, en muchos casos, un conocimiento suficiente del idioma. Por ejemplo, a los cuidadores de enfermos y ancianos se les exige un nivel de alemán B2 según el marco de referencia europeo, con el que sean capaces de mantener conversaciones normales con nativos sin grandes esfuerzos.

Precisamente la convalidación de los títulos y las dificultades con el idioma son dos de los principales motivos que, según los expertos, explican la baja afluencia de especialistas al país. Y es que desde julio de 2013, fecha en la que la nueva regulación entró en vigor, tan sólo 170 extracomunitarios han dado el paso, según datos del Instituto Alemán de Empleo (Bundesagentur für Arbeit, BA). Si bien es cierto que, según informa el diario alemán Der Spiegel, hay una tendencia ascendente: en el segundo semestre de 2013 vinieron tan solo 51 especialistas, mientras que en los primeros seis meses de 2014 el número ya ascendía a 2012.

Se ha querido ver otra causa del escaso éxito de la iniciativa en la poca publicidad que se ha hecho desde las autoridades que, hasta ahora, han preferido centrarse en otros proyectos como es el caso de la Blue Card o Tarjeta Azul, título de residencia y trabajo válido durante cuatro años para académicos, en el que Alemania encabeza todas las estadísticas, como se explica en este artículo. Algunos ven un motivo para la escasa publicitación de la medida en el poco interés del gobierno por sacar a la opinión pública un tema tan controvertido durante la campaña electoral. Por otra parte, la promoción de este tipo de programas se ha encontrado con dificultades en otras ocasiones, como el caso de la iniciativa "The Job of My Life", recientemente limitado y modificado, como explicamos aquí.

Otro motivo del relativo fracaso del programa se encontraría en los propios empresarios, que temen tener que hacerse cargo de los gastos derivados de la importación de mano de obra. Si bien es cierto que gran parte de ellos han puesto muchas esperanzas en la nueva regulación; un ejemplo de ello es que desde hace poco las propias empresas están dispuestas a financiar cursos del idioma para los trabajadores que vienen del extranjero.

En cualquier caso, parece claro que se debe hacer más por implantar una cultura de bienvenida desde la política, como se trata de hacer desde iniciativas del ministerio de trabajo alemán como "Yes, we're open". El objetivo es conseguir que Alemania resulte atractivo para los trabajadores especializados, lo cual resulta cada vez más urgente por dos motivos: por una parte, el Instituto Alemán de Economía (Institut der deutschen Wirtschaft, IW), advierte que de aquí a 2020 irá aumentando la escasez de profesionales en las áreas de informática, matemáticas, ciencias naturales y tecnología. El director, Michael Hüther, lo achaca a la falta de relevo generacional en dichos sectores y los científicos confían en que esos puestos sean cubiertos precisamente por académicos extranjeros. Por otra parte, el aumento de jóvenes alemanes que se deciden por realizar unos estudios universitarios agrava el problema de la demanda de trabajadores con formación profesional, ya que cada vez menos estudiantes optan por este camino, especialmente por las FP duales, que son las más demandadas.

Si bien es cierto que la mayor parte de la inmigración en Alemania es intracomunitaria, desde la OCDE se entiende que la inmigración de trabajadores de fuera de la UE es imprescindible para paliar la escasez de trabajadores cualificados en determinados sectores: una cuarta parte de las 437.000 personas que emigraron a Alemania el año pasado, vienen de fuera de la UE.

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Para más información sobre el mercado laboral alemán, aquí se puede descargar gratuitamente el capítulo correspondiente de la guía «Vivir y Trabajar en Alemania».

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