#BTW17: El auge de la ultraderecha le amarga la cuarta victoria a Merkel

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En una jornada negra para los partidos tradicionales, la canciller Angela Merkel ganó las elecciones legislativas en Alemania, marcadas por el fuerte ascenso de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que irrumpió en el Parlamento convertida en la tercera fuerza política del país.

A su vez, el hasta ahora socio minoritario del Gobierno de Merkel, el Partido Socialdemócrata (SPD) capitaneado por Martin Schulz, sufrió el peor resultado electoral de su historia, con solo un 20,6 por ciento de los votos, según las últimas proyecciones.

Pese a haber logrado su cuarto mandato consecutivo, la victoria tiene un regusto amargo para la mandataria, que ha visto cómo el electorado la ha castigado por su gestión de la crisis de los refugiados en 2015, cuando entraron al país de forma descontrolada casi 900.000 solicitantes de asilo.

Además, Merkel sufrió con la Unión Cristianodemócrata (CDU) su peor resultado personal desde que se convirtió en canciller en 2005 y el más bajo en casi 70 años, al obtener solo entre un 32,8 y un 33 por ciento de los votos.
"Hemos logrado nuestro objetivo. Somos la primera fuerza política y tenemos el cometido de formar Gobierno. Ningún partido puede gobernar contra nosotros", afirmó Merkel con semblante serio a pesar de los vítores de "Angie, Angie" de sus seguidores en la sede del partido en Berlín, consciente de que los conservadores no habían sufrido un castigo tan fuerte en las urnas desde 1949.

Las consecuencias políticas de los comicios aún son imprevisibles. Sin embargo, una cosa es segura y es que Merkel tendrá que lidiar a partir de ahora con un complicado escenario parlamentario, en el que habrá unos 90 diputados de la AfD, un partido populista antiinmigración, antiislamista y antieuropeísta.

"Que se vayan preparando para la que les espera", advirtió el candidato de AfD, Alexander Gauland, en toda una declaración de intenciones después de que su partido obtuviese entre un 12,8 y un 13,2 por ciento de los votos y entrase por primera vez en el Parlamento tras su creación en 2013. "Vamos a recuperar nuestro país y a nuestra gente", añadió.

Con el Parlamento más fragmentado de la historia de Alemania desde que en 1953 se introdujera la cláusula del cinco por ciento de votos exigidos para contar con representación parlamentaria y el mayor de la historia del país con más de 700 diputados previsiblemente, Merkel tendrá que afanarse para lograr formar un Gobierno de coalición.

Para ello no podrá contar con los socialdemócratas, ya que el SPD anunció inmediatamente su intención de volver a la oposición y no reeditar la gran coalición con los conservadores.

Lo que Merkel descartó fue establecer un Gobierno en minoría, por la inestabilidad que eso conlleva: "No lo veo. Tengo la intención de conseguir un Gobierno estable en Alemania". Alemania tiene "un montón de tareas futuras por resolver", agregó.

"Es un día triste y amargo para la socialdemocracia", admitió Schulz, que poco después de aceptar su derrota emprendió el camino del ataque contra Merkel a quien responsabilizó del auge de la ultraderecha en un país que se pensaba vacunado contra partidos más a la derecha de los conservadores gracias a su pasado histórico y su boyante economía.

"Esto es un punto de inflexión y ningún demócrata puede pasar esto por alto", declaró Schulz. "Está claro que la decisión de dar la bienvenida a los refugiados ha dividido nuestra sociedad. Lo que es un gran acto de humanidad para unos, para otros es una amenaza", afirmó.

Merkel ahora quiere volver a volver a traer a su redil a quienes hoy votaron a la AfD "solucionando sus problemas, recogiendo sus preocupaciones, también sus miedos en parte, pero, sobre todo, haciendo buena política".

Según la televisión pública alemana, un millón de antiguos votantes de los conservadores se decantaron esta vez por los ultraderechistas, al igual que 1,2 millones de abstencionistas que en esta ocasión decidieron acudir a las urnas para votar por la AfD.

Los comicios supusieron además el regreso de los liberales (FDP), socio en la anterior legislatura de Merkel. El partido vuelve con en torno al diez por ciento de los votos al Bundestag tras cuatro años relegado al extraparlamentarismo y después de sufrir una crisis interna que a punto estuvo de hacerlo desaparecer.

Estas cifras lo convierten en el posible socio en un futuro Gobierno tripartito junto con Merkel y los Verdes, que lograron cerca de un nueve por ciento. Se trata de la llamada alianza "Jamaica" (por los colores de los partidos, equivalentes a la bandera de ese país), inédita a escala federal.

Por su parte, el partido poscomunista La Izquierda obtuvo alrededor del nueve por ciento (2013: 8,6 por ciento).

De acuerdo con estas cifras, el futuro Parlamento alemán quedará conformado de la siguiente forma: CDU/CSU entre 239 y 243, SPD entre 149 y 153, AfD entre 94 y 96, FDP entre 76 y 77, La Izquierda entre 65 y 66 y Los Verdes entre 65 y 67. La participación electoral se situó en un 77 por ciento (2013: 71,5 por ciento).

El nuevo Bundestag deberá constituirse en el plazo de 30 días y será el encargado de elegir al nuevo canciller de Alemania. Sin embargo, la votación del jefe de Gobierno tendrá lugar una vez que se cierren las conversaciones entre los partidos sobre posibles alianzas que se pueden extender durante más de 90 días.

Merkel gobierna en Alemania desde 2005. En total ha estado ocho años en una coalición con el SPD y de 2009 a 2013 gobernó con los liberales. Ahora va camino a igualar el récord establecido por su recientemente fallecido mentor, Helmut Kohl (1982-1998).

Resultados en la página de la Comisión Electoral

 

 

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